Normalmente, para la realización de cualquier proyecto se requieren los siguientes datos iniciales: Planimetría y altimetría de la zona de cultivo, calidad del agua de riego, análisis de suelo, cultivo que se desea implantar, marco de plantación, necesidades hídricas (evapotranspiración y requerimientos de lavado), ubicación de la fuente de agua y aforo de caudal disponible, ubicación de la fuente de energía eléctrica, tipo, y potencia disponible, etc.
En la práctica, y gracias a la información y a la experiencia que en AZUD se dispone, muchos de los datos anteriores ya son conocidos.
Con los datos disponibles se realiza el proceso de diseño, que se divide en dos partes fundamentales:
1.- Diseño agronómico, determinando el número de goteros que colocamos por planta en función de la calidad del agua de riego, el tipo de suelo y del gotero.
2.- Diseño hidráulico, en función del diseño agronómico, la topografía del terreno, el plan de cultivo, etc.
Actualmente, cualquier tipo de cultivo, en cualquier parte del mundo, permite la instalación de un sistema de riego localizado, pues con el uso de materiales de calidad y los diseños adecuados así lo han demostrado.